Qué es intimidad?

Muchas veces confundimos la intimidad con tener relaciones sexuales. Si bien es cierto es parte de la intimidad, pero realmente la verdadera intimidad viene de la confianza que tiene una persona en otra para ser auténtica. Es un sentimiento de cercanía a otra persona, un sentido real de dos vías basado en la empatía. Es ese estado en el que podemos compartir sentimientos personales sin sentirnos juzgados, no aceptados o incómodos por no hacer o pensar lo que se supone correcto.  Es la libertad que tenemos para contar nuestras inquietudes, nuestros sueños o hablar de defectos. Esas fallas, vergüenzas y miedos que no nos atrevemos a revelar fácilmente porque no queremos que nos perciban inseguros o débiles.

Qué es intimidad? es decirle a tu pareja me puedes rascar la espalda?, tengo algo aquí que no me lo puedo ver, lo haces tú por mi por favor? Es no ocultar cuando prestas dinero a tu familia, cuando ayudas a amistades.  Es mostrarse desnuda ante su pareja sin complejo alguno, aún a sabiendas de que hay algunas libras de más, que la fuerza de gravedad ha hecho su labor en nuestro cuerpo, que los años no pasan en vano. Cuántas personas hay que aunque tengan relaciones sexuales (intimidad) nunca han estado desnudas ante su pareja!. Probablemente alguien sabe de qué estoy hablando. Es esa revelación de esa área oculta de nuestra vida la que nos acerca más a esa persona elegida. A medida que nos vamos acercando a ese otro, vamos revelando poco a poco y sutilmente áreas privadas de nuestra persona. En otras palabras, nuestro verdadero yo.

Para tener intimidad con tu pareja o con quien quieras tenerla, necesitas ser tu mismo, aceptarte como eres y lo que eres y darte cuenta de cuánto vales como persona, mujer u hombre, como esposa o esposo, como padre o madre, como amigo o amiga, es decir tu verdadera valía que solamente te la da tu Autoestima.  El momento que te aceptes, que te ames, que te valores y que lo sepas muy conscientemente en lo más profundo de tu ser, es el momento en que vas a poder tener intimidad con cualquier persona, dejando de lado el concepto erróneo de limitar la intimidad al campo sexual, así como también que ésta solamente se la puede tener con la pareja.

En el proceso de intimar vamos tanteando y probando hasta que se construye la confianza. Unos con mayor cautela que otros, pero al final terminamos mostrándonos tal y como somos.  Es así  como iremos fortaleciendo la conexión cada vez más y más hasta que logramos acercarnos realmente.  Es ahí donde conocemos la verdadera intimidad emocional.

Intimidad se puede tener con un amigo(a).  Es irte al ginecólogo con tu mejor amiga, es contarle nuestras dolencias tanto físicas como emocionales. Es ser cómplices en situaciones que tu sabes jamás te dejaría mal o te delataría. Es decirle a tu amigo que estás enamorado de otra y no sabes qué hacer en tu hogar,  es contarle que los años te han caído y ya no eres el mismo sexualmente y pides su consejo, en definitiva es abrir nuestros corazones a ese alguien en el que confiamos profundamente. En ese revelar surgen el compartir de emociones específicas como lo son las frustraciones, los miedos, las inseguridades, la vergüenza, etc.

En realidad la magia de la intimidad emocional radica en la aceptación. Encontrar a alguien que te siga mirando con ojos de admiración y amor luego de conocer ese lado oculto de nosotros; eso nos lleva a sentirnos aceptados y amados. Es la libertad que experimentamos tanto para dar como para recibir diferentes expresiones de amor.

Para poder tener intimidad con cualquier persona primero tienes que tenerla contigo mismo, tienes que ser tu amigo(a), tu cómplice, tu mejor compañía y saber que por nada del mundo te traicionarías; porque eso es lo que hacemos muchas veces, traicionarnos por falta de Autoestima en aras de la paz en una relación.  Han oído esa frase “para llevar la fiesta en paz”? si, esa es la típica frase que termina llevándote a la codependencia, que una de sus características es maximizar nuestros sentimientos de frustración por falta de reconocimiento de lo que estamos haciendo por alguien, sin ponernos a considerar que nuestra primera prioridad es cuidar de nosotros.

Una vez que logramos adquirir y experimentar esa aceptación, no queremos perderla ya que se convierte en algo esencial e indispensable en nuestra vida. No asumimos actitud de juicio sino más bien de querer entender, de que nos sintamos comprendidos, bienvenidos y auténticos. No olvides que tanto valor tiene tu intimidad como la de los demás, así que es tu responsabilidad ser prudente y confidente a la hora de valorar a los demás, diferenciar entre lo público y lo privado para así tener relaciones positivas.

Considerando que la opinión más importante para ti es la que tú tienes de ti mismo, ya pensaste qué pensarías de ti si tú misma te traicionas? es por eso que dicen que la peor traición es la que te haces a ti mismo, cómo? por lo general diciendo si cuando en el fondo quieres decir no. Esa es la más grande traición que nos hacemos, dicen que cada vez que decimos si cuando queremos decir no, muere una parte de nuestro interior. Una persona que se valora a sí misma de verdad es aquella que sabe que su intimidad no tiene precio, por tanto, no comparte con cualquier persona un tema confidencial, un secreto o cualquier dato relevante de su vida, sabe poner límites y cuándo decir no.  La amistad verdadera que surge en la conexión de alma a alma es aquella que está marcada por la intimidad que dos amigos comparten en sus conversaciones de una forma consciente. A su vez es importante darnos la oportunidad de procesar las emociones que se experimentan a raíz de la revelación para así darle paso a la razón y a la empatía, para no actuar de forma impulsiva y con juicios, caso contrario será difícil que la otra persona sienta la confianza necesaria para abrirse.

Así que es Tiempo de Pensar si realmente tienes intimidad con tu pareja, con tu mejor amigo y principalmente contigo.

 

Aprender a quererse 

 

Nadie puede dar lo que no tiene. Lo fundamental para poder amar a otra persona es amarnos a nosotros mismo, si alguien no es capaz de quererse a sí mismo, no puede amar a los demás.

Qué significa quererse a uno mismo?

Es darse la oportunidad de descubrir el gran potencial y la grandeza que llevamos dentro.  Somos hechos a imagen y semejanza del Creador.

Significa ser honestos, especialmente con nosotros mismo y comprometernos a obtener la excelencia en nuestras vidas en todos los ámbitos.

Significa principalmente tener en cuenta nuestras necesidades, respetarnos y aceptarnos por ser quienes somos.

También es dejar de juzgarnos, de criticarnos, de compararnos con los demás.  Dejar de exigirnos ser diferentes de quiénes somos y romper con la idea errónea aprendida que tenemos respecto a nosotros. Es decir no ser duros con nosotros ya que esto condiciona nuestras vidas y nos lleva a vivir desconociendo lo valiosos que somos. A vivir una vida que no es la nuestra!

Quererse a uno mismo significa atrevernos a ser quienes somos, abrazando nuestra realidad aunque a veces no nos guste o no se acerque a lo que queremos que sea, porque acogiéndola y aceptándola podremos atravesarla y trascenderla.

Cuando aprendemos a amarnos nos apreciamos, buscamos nuestro bienestar y somos capaces de proporcionar bienestar a otras personas. Entonces elegimos para relacionarnos personas que también se aman y establecemos relaciones saludables que nos permiten ser quiénes somos y crecer y madurar de acuerdo con nuestro propio proceso, caminando a nuestro propio ritmo.

Es perder el miedo a perder, a depender de los demás, a vivir del qué dirán, a tomar en cuenta otros criterios y no el nuestro, es ahí donde comienza nuestro crecimiento como personas autónomas y tomamos las riendas de nuestras vidas.

Amarse es conocerse. No se puede amar lo que se desconoce. Poner conciencia de nosotros es rescatarnos de ese olvido que hemos hecho y vivir realmente nuestra vida.

Es aprender a cuidarnos y cubrir nuestras necesidades sin esperar que otros lo hagan por nosotros. Somos los responsables de nuestras vidas. Esa es nuestra prioridad.

Amarse es abrirse y liberarnos de los condicionamientos que nos mantienen prisioneros de nosotros mismo y atrapados en sentimientos caducos y negativos.

Es atreverse a ser quienes somos despojándonos de las máscaras que nos hemos colocado para agradar a los demás y conseguir que nos acepten y nos den su amor.

Amarse es aceptarse con nuestras capacidades y también con nuestras limitaciones, con lo que nos gusta más y con lo que no nos gusta.

Amarse es vivir aquí y ahora conscientes de nosotros mismos.

Estamos en este mundo para ser nosotros, para crecer liberados de nuestros condicionamientos y encontrar nuestro propio sentido y nuestro lugar en el mismo.  Para alcanzar la realización de todo nuestro potencial humano.

Así que sé cómo eres, sé tú mismo.  Abre tu corazón para encontrarte con quien eres, ese ser auténtico y maravilloso que vive dentro de ti lleno de posibilidades y que sólo puede expandirse si lo acoges, lo aceptas y lo abrazas.

Olvídate de lo que crees que debes ser y solo sé tú mismo, arriésgate a sentir lo que sientes, acepta y agradece tu vida. Limpia tus creencias de ayer y estrena tu nuevo yo, que resuene en tu interior con toda su fuerza, así dirás: “Este soy yo y así está bien, así me amo”.

Es en ese momento cuando uno comprende de verdad lo que significa quererse a uno mismo.

 

Claridad en nuestras metas

TIEMPO DE PENSAR

Todos nosotros en un momento de nuestras vidas y especialmente en el inicio del año comenzamos a trabajar en nuestras metas.

Estas metas pueden venir de sueños que hemos tenido y que ahora son metas porque se las ve más probables o el cambio de circunstancias de nuestras vidas nos obligó a rediseñar nuestro futuro.

Es conveniente tener metas, es más, es indispensable para ciertas personas que son muy organizadas y que desean planear todo hasta el último detalle. Es lo que impulsa al individuo a tomar decisiones o a perseguir sus aspiraciones.

Planeamos nuestras metas, la forma de cómo conseguirlas, qué es lo que necesitamos para materializarlas, cuándo vamos a comenzar a trabajar en ella, pero no muy frecuente nos ponemos a pensar en esto que sugiero a continuación: Cuáles son las consecuencias que me acarrearía conseguir esta meta? cuando lo haga piense en emociones, sentimientos, comportamientos, comunicación, etc. detállelo al máximo! Pregúntese, está mi meta a mi alcance o fuera de mi alcance? eso significa que si es realista o no. Es saludable o no saludable? Va a fortalecer mi creatividad o la va a limitar? Me va a dar poder o me va a quitar poder en mi vida en todos los campos, personal, emocional, trabajo, etc. Va a incrementar la fuente de mi poder personal o no? Voy a tener que sacar lo mejor de mi o quizás va a sabotear mis esfuerzos. Ponga fecha en cuándo va a comenzar a trabajar en ella. Le beneficia a mi familia?

Si se siente más cómodo haga una pequeña historia de cómo sería su vida cuando haya conseguido su meta; con quién estaría? dónde estaría? haciendo qué? y la principal, es eso lo que realmente quiero para mí? Quizás tenga que hacer algunos ajustes o cambiar su meta en algunos detalles pero a la final habrá valido la pena todo este análisis para comenzar a trabajar en ella sabiendo a ciencia cierta de cuáles serían los resultados y principalmente que usted está consciente de ellos. A la vez que se sentirá satisfecho y seguro de saber a fondo en qué se está metiendo, se sentirá mejor el darse cuenta que ha elevado su nivel de conciencia, por ende, es usted quien está a cargo de su vida!! y recuerdo que las pequeñas acciones tiene más peso que las intenciones más grandes.

Así que cuando ya tenga claridad de sus metas escriba un slogan o una frase que la resuma y péguela donde la vea todos los días.

Las fechas límites

Por lo general es nuestra costumbre poner fechas lí­mites a muchas cosas, las que en realidad son buenas y necesarias si estamos hablando de un proyecto que queremos ver hecho realidad, de la construcción de obras públicas; tenemos una fecha lí­mite para la entrega de un vestido de novia, pues la boda ya tiene fecha!.  Lamentablemente nos hemos acostumbrado a poner fechas lí­mites en el campo de nuestras relaciones personales también; por ejemplo, si es que Juan, Jaime, José o quien sea, no me da el anillo de compromiso hasta el mes de Diciembre, nuestro noviazgo se termina! si es que no termina con la otra enamorada que tiene en tres meses, yo termino con él; si no se divorcia hasta el año que viene, la relación no va más, si no manda al hijo de su casa máximo después de la Navidad, yo no regreso con él.  Esto también se da en relaciones que han estado ya por largos años, dicen: voy a permanecer en el hogar hasta que los hijos se gradúen,  si él no cambia su carácter y su forma de tratarme, yo me voy máximo en seis meses, podrí­amos enumerar muchas más.  Así­ las parejas viven en la espera de que si la relación funcionará, no funcionará o qué pasará.  Estas frases les deben sonar muy familiares, casi todos nosotros hemos caí­do en alguna de ellas.

Por otro lado (en nuestro inconsciente afán de control) tendemos a pedir consejo, sea a personas amigas o a profesionales en cómo puedo hacer para que él o ella haga……… ya sea que no me siga traicionando, que tengamos un bebé, que me ponga más atención, que se comprometa en el matrimonio, que haga más dinero y la mejor! que me valore y aprecie lo que hago por él o ella!

Como vemos nuestro amor hacia la otra persona se halla condicionado de alguna manera de tal forma que muchas veces antes de que comience una hermosa relación basada en la espiritualidad ya está nublada por fechas lí­mites y condiciones a nuestra conveniencia para que pueda seguir.

Serí­a bueno que cuando cualesquiera de estas situaciones se presenten, en lugar de poner fechas lí­mites de acuerdo a nuestro criterio, busquemos dentro de nosotros qué nos está queriendo decir el Universo, en cuál  de nuestras cualidades o defectos debemos trabajar? cuál es el mensaje que esta situación tiene y principalmente cómo hago para sacar lo mejor de mí­, qué necesito amar más de mi? cómo puedo hacer para creer más en mi, para tener más confianza en mí­ misma(o)? cuánto tiempo dedico a preocuparme por el desenlace o cuál es mi mayor miedo? desde luego tenemos como resultado la ansiedad, que dicho sea de paso se genera por estar aquí­ y ahora pero querer estar allá!

La ansiedad está relacionada con una relación que no es saludable, hacerse preguntas como éstas nos darán una mayor claridad de nosotros mismos, al hacer esto veremos cómo las fechas lí­mites desaparecen, porque seremos nosotros los que estemos a cargo de nuestra vida sin esperar en otros, sabremos la maravilla que somos en realidad y cuánto valemos, así­ tendremos la relación que queremos tener. Sabremos qué queremos para nosotros.

Una sugerencia, la próxima vez que estés poniendo fecha lí­mite en tu relación, mira en tu interior, ahí­ está la respuesta!

 

Toma un tiempo para estar solo y pensar

En nuestro diario vivir las ocupaciones y los deberes no nos dejan tiempo para nosotros, pero es importante que sepas que necesitas estar tú solo, enteramente solo para preguntarte si lo que haces realmente es lo que viniste a hacer a esta vida. Si es lo que te gusta o que amas hacer!

De pronto las respuestas son que si, desde luego, sin lugar a dudas, está bien! Piensa un poco más y confróntate. Piensa en lo que más te gusta en la vida y cómo lo podrí­as realizar.

Aquí­ quiero comentarte algo muy moderno en el campo de la superación personal que quizá te ayude y te de luz en el camino: si te estás esforzando demasiado en lo que haces, si sientes que tu esfuerzo es mayúsculo en algunos momentos, entonces, ten la certeza de que eso no es lo tuyo, no es tu camino.

El camino del éxito siempre se recorre sin esfuerzo. El esfuerzo aparece cuando se camina en contra de nuestra esencia.

 

Apreciémonos cada día más y más

Apreciamos todo lo que nos rodea, amigos, carros, casa, eventos, trabajos, etc. etc. sin darnos cuenta de que lo que más debemos apreciar es a nosotros mismos.

En verdad nuestros amigos, nuestras comodidades, nuestras posesiones nos hacen sentir alegres, felices, contentos, a veces inclusive realizados,  pero si analizamos más profundo, esas son emociones,  no una norma de valor.  Las normas para valorarnos vienen desde adentro y se proyectan hacia afuera en todas nuestras relaciones. Valoremos más el ayudar a nuestro vecino, el tolerar comportamientos, el saludar a los mayores, el respetar los derechos de los niños, el agradecer un gesto de amor de nuestra pareja. Todas esas cosas que hacemos desde el corazón y que en realidad refleja nuestra Esencia,  nuestro verdadero valor.

Autoestima es estar seguros de sí­ y lo más importante es cuánto nos estimamos nosotros, cuánto nos valoramos. Nuestros pensamientos acerca de nosotros tienen que ser positivos ya que los pensamientos y las creencias acerca de nosotros es lo que determina esa Autoestima.

Es importante entender que nuestra Autoestima, si bien es cierto fue formada por criterios y circunstancias del pasado, es nuestro pensamiento actual el que la modela, ya sea de la misma manera que fue creada o de la manera que nosotros nos vemos ahora.  No entremos en un cí­rculo vicioso, nosotros podemos romperlo si nos lo proponemos. Ahora tenemos la capacidad de cambiar esos paradigmas de acuerdo a nuestro punto de vista, de acuerdo a nuestra propia opinión.

Pues bien,  a trabajar en nuestra Autoestima, a valorar cada gesto de amor que tenemos con los otros, a hacer valer nuestros deseos y necesidades, a apreciarnos nosotros primero para así­ emanar esa valí­a hacia afuera.

La importancia de terminar las cosas

Lo más común es que tengamos muchos proyectos, planes, tareas, etc. Nuestra mente está siempre creando y por lo tanto llena de pensamientos de toda í­ndole que poco a poco nos llevan a comenzar a trabajar en ellos con todo el entusiasmo del caso pero sin tomar en consideración que en realidad el ajetreo de la vida cotidiana, las obligaciones, el trabajo, los niños y el resto de tareas, nos hacen posponer no solamente nuestros sueños sino también lo que hemos comenzado aunque sea una simple tarea de conciliar nuestra cuenta bancaria, archivar documentos, escribir una carta, contestar una nota a un querido amigo, pasar a dejar ese recuerdo que trajimos de nuestra último viaje para alguien especial, terminar de leer el libro que comenzamos hace casi un año; así­ podríamos seguir enumerando algunas de las cosas que nunca terminamos.  Debemos ser honestos con nosotros mismos y aceptar que lo seguiremos posponiendo para mañana y mañana para mañana hasta años más tarde darnos cuenta de que sigue ahí­, pendiente!

¿Cómo influye esto en nuestras vidas? Lo que se pospone para terminar otro dí­a, en otro momento, más tarde, no es más que un asunto pendiente para nuestro subconsciente.  Al ser un asunto pendiente impregnamos en nuestro interior la falla de no haber terminado ese algo y de cierta manera dejamos un lazo con el llamado pasado que nos molesta y nos obstaculiza vivir en el presente y disfrutar de aquí y ahora.

Así­ que la próxima vez que vayas a comenzar algo, no olvides tener la plena convicción de que lo vas a terminar y verás no sólo lo bien que se siente el terminar una tarea, sino que podrás disfrutar plenamente de sentirte libre de ataduras.