Las fechas límites

Por lo general es nuestra costumbre poner fechas lí­mites a muchas cosas, las que en realidad son buenas y necesarias si estamos hablando de un proyecto que queremos ver hecho realidad, de la construcción de obras públicas; tenemos una fecha lí­mite para la entrega de un vestido de novia, pues la boda ya tiene fecha!.  Lamentablemente nos hemos acostumbrado a poner fechas lí­mites en el campo de nuestras relaciones personales también; por ejemplo, si es que Juan, Jaime, José o quien sea, no me da el anillo de compromiso hasta el mes de Diciembre, nuestro noviazgo se termina! si es que no termina con la otra enamorada que tiene en tres meses, yo termino con él; si no se divorcia hasta el año que viene, la relación no va más, si no manda al hijo de su casa máximo después de la Navidad, yo no regreso con él.  Esto también se da en relaciones que han estado ya por largos años, dicen: voy a permanecer en el hogar hasta que los hijos se gradúen,  si él no cambia su carácter y su forma de tratarme, yo me voy máximo en seis meses, podrí­amos enumerar muchas más.  Así­ las parejas viven en la espera de que si la relación funcionará, no funcionará o qué pasará.  Estas frases les deben sonar muy familiares, casi todos nosotros hemos caí­do en alguna de ellas.

Por otro lado (en nuestro inconsciente afán de control) tendemos a pedir consejo, sea a personas amigas o a profesionales en cómo puedo hacer para que él o ella haga……… ya sea que no me siga traicionando, que tengamos un bebé, que me ponga más atención, que se comprometa en el matrimonio, que haga más dinero y la mejor! que me valore y aprecie lo que hago por él o ella!

Como vemos nuestro amor hacia la otra persona se halla condicionado de alguna manera de tal forma que muchas veces antes de que comience una hermosa relación basada en la espiritualidad ya está nublada por fechas lí­mites y condiciones a nuestra conveniencia para que pueda seguir.

Serí­a bueno que cuando cualesquiera de estas situaciones se presenten, en lugar de poner fechas lí­mites de acuerdo a nuestro criterio, busquemos dentro de nosotros qué nos está queriendo decir el Universo, en cuál  de nuestras cualidades o defectos debemos trabajar? cuál es el mensaje que esta situación tiene y principalmente cómo hago para sacar lo mejor de mí­, qué necesito amar más de mi? cómo puedo hacer para creer más en mi, para tener más confianza en mí­ misma(o)? cuánto tiempo dedico a preocuparme por el desenlace o cuál es mi mayor miedo? desde luego tenemos como resultado la ansiedad, que dicho sea de paso se genera por estar aquí­ y ahora pero querer estar allá!

La ansiedad está relacionada con una relación que no es saludable, hacerse preguntas como éstas nos darán una mayor claridad de nosotros mismos, al hacer esto veremos cómo las fechas lí­mites desaparecen, porque seremos nosotros los que estemos a cargo de nuestra vida sin esperar en otros, sabremos la maravilla que somos en realidad y cuánto valemos, así­ tendremos la relación que queremos tener. Sabremos qué queremos para nosotros.

Una sugerencia, la próxima vez que estés poniendo fecha lí­mite en tu relación, mira en tu interior, ahí­ está la respuesta!

 

Toma un tiempo para estar solo y pensar

En nuestro diario vivir las ocupaciones y los deberes no nos dejan tiempo para nosotros, pero es importante que sepas que necesitas estar tú solo, enteramente solo para preguntarte si lo que haces realmente es lo que viniste a hacer a esta vida. Si es lo que te gusta o que amas hacer!

De pronto las respuestas son que si, desde luego, sin lugar a dudas, está bien! Piensa un poco más y confróntate. Piensa en lo que más te gusta en la vida y cómo lo podrí­as realizar.

Aquí­ quiero comentarte algo muy moderno en el campo de la superación personal que quizá te ayude y te de luz en el camino: si te estás esforzando demasiado en lo que haces, si sientes que tu esfuerzo es mayúsculo en algunos momentos, entonces, ten la certeza de que eso no es lo tuyo, no es tu camino.

El camino del éxito siempre se recorre sin esfuerzo. El esfuerzo aparece cuando se camina en contra de nuestra esencia.

 

Apreciémonos cada día más y más

Apreciamos todo lo que nos rodea, amigos, carros, casa, eventos, trabajos, etc. etc. sin darnos cuenta de que lo que más debemos apreciar es a nosotros mismos.

En verdad nuestros amigos, nuestras comodidades, nuestras posesiones nos hacen sentir alegres, felices, contentos, a veces inclusive realizados,  pero si analizamos más profundo, esas son emociones,  no una norma de valor.  Las normas para valorarnos vienen desde adentro y se proyectan hacia afuera en todas nuestras relaciones. Valoremos más el ayudar a nuestro vecino, el tolerar comportamientos, el saludar a los mayores, el respetar los derechos de los niños, el agradecer un gesto de amor de nuestra pareja. Todas esas cosas que hacemos desde el corazón y que en realidad refleja nuestra Esencia,  nuestro verdadero valor.

Autoestima es estar seguros de sí­ y lo más importante es cuánto nos estimamos nosotros, cuánto nos valoramos. Nuestros pensamientos acerca de nosotros tienen que ser positivos ya que los pensamientos y las creencias acerca de nosotros es lo que determina esa Autoestima.

Es importante entender que nuestra Autoestima, si bien es cierto fue formada por criterios y circunstancias del pasado, es nuestro pensamiento actual el que la modela, ya sea de la misma manera que fue creada o de la manera que nosotros nos vemos ahora.  No entremos en un cí­rculo vicioso, nosotros podemos romperlo si nos lo proponemos. Ahora tenemos la capacidad de cambiar esos paradigmas de acuerdo a nuestro punto de vista, de acuerdo a nuestra propia opinión.

Pues bien,  a trabajar en nuestra Autoestima, a valorar cada gesto de amor que tenemos con los otros, a hacer valer nuestros deseos y necesidades, a apreciarnos nosotros primero para así­ emanar esa valí­a hacia afuera.

La importancia de terminar las cosas

Lo más común es que tengamos muchos proyectos, planes, tareas, etc. Nuestra mente está siempre creando y por lo tanto llena de pensamientos de toda í­ndole que poco a poco nos llevan a comenzar a trabajar en ellos con todo el entusiasmo del caso pero sin tomar en consideración que en realidad el ajetreo de la vida cotidiana, las obligaciones, el trabajo, los niños y el resto de tareas, nos hacen posponer no solamente nuestros sueños sino también lo que hemos comenzado aunque sea una simple tarea de conciliar nuestra cuenta bancaria, archivar documentos, escribir una carta, contestar una nota a un querido amigo, pasar a dejar ese recuerdo que trajimos de nuestra último viaje para alguien especial, terminar de leer el libro que comenzamos hace casi un año; así­ podríamos seguir enumerando algunas de las cosas que nunca terminamos.  Debemos ser honestos con nosotros mismos y aceptar que lo seguiremos posponiendo para mañana y mañana para mañana hasta años más tarde darnos cuenta de que sigue ahí­, pendiente!

¿Cómo influye esto en nuestras vidas? Lo que se pospone para terminar otro dí­a, en otro momento, más tarde, no es más que un asunto pendiente para nuestro subconsciente.  Al ser un asunto pendiente impregnamos en nuestro interior la falla de no haber terminado ese algo y de cierta manera dejamos un lazo con el llamado pasado que nos molesta y nos obstaculiza vivir en el presente y disfrutar de aquí y ahora.

Así­ que la próxima vez que vayas a comenzar algo, no olvides tener la plena convicción de que lo vas a terminar y verás no sólo lo bien que se siente el terminar una tarea, sino que podrás disfrutar plenamente de sentirte libre de ataduras.